La computadora ideal para cada necesidad… (I)

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Hace unas semanas una amiga mía decidió realizar la compra de un equipo de computación, para lo cual se acercó a uno de los sitios en donde arman y venden estos sistemas. Según los pocos detalles que tengo de la transacción, a pesar de la indecisión que ella podía tener debido a su poco conocimiento de equipos informáticos y de tecnología fue atendida por la “vendedora” (que resultó ser también la propietaria del local) quien le ofertaba varias de las propuestas que tenía para el público de manera cortés y amable, tratando de complacer —lógicamente— a su potencial cliente. El detalle está en que una vez realizada la compra/venta y por muchos factores (apuro, inexperiencia en la compra, entre otros), mi amiga al revisar el equipo en su domicilio se sintió inconforme, pues creía que había recibido por su dinero un equipo con un procesador (CPU), que al final, no era el que ella había solicitado a la vendedora.

Entonces ella decide llamarle para indicarle que en las propiedades del equipo no aparecía el tipo de procesador que mi amiga suponía haber comprado. La respuesta de la vendedora fue simple: “…no debe aparecer tal procesador en las propiedades con el mismo nombre con que lo compró, sino que debe decir Intel tal y cual…”. Mi amiga, ya decepcionada, le manifestaba siempre “…no aparece Intel, dice AMD tal y cual…” pero invariablamente desde el otro lado le indicaban que eso era correcto, que eso era lo que debía decir, que nunca iba a aparecer la palabra ‘Intel’ (después que al inicio le dijeron que aunque no apareciera el tipo de procesador, por lo menos aparecería ‘Intel’).

Fue entonces cuando me llamó a preguntarme sobre el tema y que por favor le revisara el equipo que recién adquirió. Esa mañana me dirigí a su domicilio, en donde me enseñó la proforma, el título de propiedad y desde luego, el computador en sí. De la proforma (un flyer o volante de ofertas del local de venta) puedo señalar que tenía claramente definidos los precios y las características para cada equipo. Ella me indicó que pidió a la vendedora que le añadiera DVD-Writer (lector y quemador de DVDs) le duplicara la cantidad de memoria RAM y en lugar del procesador AMD 3000 le colocará un procesador Intel Core Duo. Mantuvo de las características: el tamaño del disco duro, lector de tarjetas de memoria y monitor. Además compró el escritorio para ubicar el equipo y una impresora multifuncional de inyección a tinta (ink-jet), que desde luego, le dieron probada.

Le pedí la factura o por lo menos la hoja de características del equipo que le vendieron, pero solo tenía el título de propiedad en donde no aparecía por ningún lado si tenía procesador Intel o AMD, ni las características que hace poco mencione sobre el mismo. Procedí a encender el equipo, el cual venía con Windows Vista Home y varias aplicaciones de software (programas). Verifiqué la cantidad de memoria RAM (correcto), tamaño del disco duro (correcto), unidad de escritura/lectura de DVD (correcto), tarjetas de memoria (correcto)… pero al revisar el tipo de procesador, efectivamente no era Intel, era AMD. Y no con esto quiero decir que AMD sea inferior a Intel, de hecho hay procesadores de AMD mucho más rápidos y de mejores características que algunos de sus pares de Intel, pero este no era el caso. Además debo indicar que no tenía sello de seguridad alguno (importante para reclamar la garantía) en el “case” o carcasa del equipo. Y el ratón óptico era de muy mala calidad, es de aquellos que hacen “temblar” al puntero de la pantalla (yo les digo que tienen “Mal de Parkinson”).

Ya para entonces, la vendedora le había dicho a mi amiga que le llevé al almacén el equipo para que le revisaran allá. Decidió hacerlo y yo me despedí de ella, quien se dirigía para allá (a 30-45 minutos). Me despedí de ella algo confiado en que allá le resolverían el malentendido. Pasados unos minutos y casi llegando a mi oficina, vuelve a llamarme. Esta vez, preguntándome si podía acompañarle con el hermano al almacén en que le vendieron el equipo, porque ni ella ni el entendían muy bien de tecnología y esta vez querían asegurarse. Una vez que estuvimos de acuerdo, me pasaron recogiendo y llegamos al sitio indicado.

Dejando a un lado la impresión inicial, el almacén —aunque pequeño— estaba limpio y sobrecogedor, con 3 ó 4 equipos de muestra y unas cuantas vitrinas con periféricos y dispositivos de memoria. No estaba la dueña (y la vendedora a la vez), así que nos atendió uno de los jóvenes que allí se encontraban. Le explicamos brevemente la situación y nos pidió amablemente que esperáramos, que quien buscábamos no tardaba en llegar al almacén. Luego de unos 10 ó 15 minutos llegó al local la señora que le vendió el PC a mi amiga. Esperaba que el trato que le diera a ella fuera distinto, pero llegó como a la defensiva (luego escuche —cierto o no— que es abogada también). Empezaron a tratar los detalles de la venta y empezó el desacuerdo: la vendedora indicando ahora sí lo indecisa que estaba mi amiga en el momento de la compra, que no sabía lo que quería y que el trato que hicieron no fue tal como ella le hacía ver. Del otro lado, mi amiga continuaba señalando que habían acordado que en el equipo iría un procesador Intel Core Duo, pero con las características de la oferta que tenía el AMD 3000. No, no y no eran lo que decía, cada vez más molesta la vendedora, mientras le sacaba las cuentas de lo que mi amiga había pagado por el equipo, el escritorio y la impresora.

En ese punto, lo único en que podía yo intervenir era en las diferencias entre uno y otro procesador, en que mi amiga no había recibido una hoja con el detalle de lo que compró, etc. La vendedora aseguraba que en el título de propiedad estaba el detalle del equipo (cosa que no era así, pero no lo habíamos llevado). Hasta este punto, la Ley de Defensa del Consumidor amparaba a mi amiga (no había factura, el título de propiedad no indicaba características del equipo, entre otros etc.). Pero, cuando nos mostró una hoja de entrega que había firmado mi amiga, en donde estaba “Procesador AMD…” ya no podíamos hacer nada: ella había firmado su conformidad con lo que había recibido.

¿La solución? Para la vendedora simple, o pagábamos una diferencia de US $50,00 por el cambio de procesador o le devolvíamos el equipo y ella el dinero. Pero eso sí, el escritorio (algo más de $30,00) y las tintas de la impresora (entre $45,00 y $60,00) no entraban en el canje. El escritorio porque se había rayado al sacarlo para que lo suban al carro que lo llevó (luego me enteré que fueron los ayudantes del local quienes lo hicieron) y las tintas, debido a que la habían ya ubicado en la impresora para probarla y por lo tanto, estaban usadas. Ante dicha situación, tuve que recomendarle a mi amiga que aceptará el cambio de procesador por los $50,00 dólares, pues la diferencia entre uno y otro procesador (el AMD que le vendían era un Semprom 3000+ que equivale a un Intel Celeron) ameritaba el precio. Además, solicitamos que el ratón sea también cambiado por el de otra marca, aunque no sea muy conocida, lo cual fue aceptado (verbalmente, claro).

Cerraron nuevamente el trato y empezaron a preparar el equipo (al parecer de mala gana según pude percibir, pero lo hicieron). Hicieron firmar a mi amiga una hoja con los cambios del equipo y con qué características debía ser entregado (no estaba el cambio del ratón). Luego de esperar unos minutos la entrega, nos indicaron que tenían que preparar uno (formatear el disco, instalar el sistema operativo y los programas) y que terminarían en algo más de hora y media, así que opté por indicar a mi amiga que mejor lo retirará el día lunes, pues ya era tarde para mi, lo cual ella aceptó.

Lamentablemente el día lunes no pude acompañarla, pero alguién de su trabajo que sabe de computadoras le acompañó el día lunes a retirarla. ¿Qué pasó?. Pues, ahora ya tiene el procesador que pidió (aunque tuvo que pagar $50,00 dólares más). ¿Está contenta con la compra mi amiga? Hasta donde sé, no lo está. Para empezar, el teclado se le dañó, a pesar que estuvo funcionando el día sábado que le probé; ¿y el ratón? no lo cambiaron aduciendo que nunca le dijeron eso (aunque fui testigo que prometieron hacerlo con uno equivalente) y que los que ella tenía para cambiar costaban más y tendría que dar la diferencia. Total decepción para ella.

Lastimosamente este no es el único (ni el último) caso en que vendedores de tecnología “aprovechan” del desconocimiento de algunos compradores. En el asunto de mi amiga, quizá se aceleró en la compra (había tratado de contactarme antes de comprar, pero no pudo hacerlo) y se dejó llevar por su poco dominio del tema. Es lo que pasa con muchos padres de familia hoy en día que buscan comprar un equipo para sus hijos o para ellos y resulta que pagan más por lo adquieren o consiguen algo que realmente no es lo que necesitan. Por ello voy a iniciar una serie de artículos que espero les sirva como una “guía de compras” para adquirir sus equipos de acuerdo a los requerimientos que busquen sin pagar más de lo que deberían.

1 Comentario hasta el momento »

  1. NetWKec » La computadora ideal para cada necesidad… (Índice de Artículos) dijo

    24 de marzo del 2011 a las 5:03 pm

    […] PARTE 1: Introducción. Historia de un caso. PARTE 2: Tipos de PC de acuerdo a sus usos. PC económica. PC de uso general. PC para tareas multimedia. PARTE 3: PC de negocios. PC para juegos. PC destinadas a ser centros de entretenimiento. Equipos portátiles, laptos y similares. Entérese del tipo de procesador que le están vendiendo con el equipo. ¿Con cuánta memoria RAM debería contar el equipo? PARTE 4: Partes a considerar al adquirir un PC. Parlantes. Módem. Micrófono. Memoria RAM. PARTE 5: Memoria RAM (continuación). CPU o procesador. PARTE 6: Análisis, recomendaciones y conclusiones entre Intel y AMD de acuerdo a la necesidad del usuario. […]

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